A Maya la echaron a los tiburones unos traidores, pero ella renació en el mismo yate. Se alió con un capitán leal, y entre los dos hicieron que sus compañeros prepotentes cosecharan lo que sembraron, porque con sus imprudencias atrajeron a la bestia. Maya sobrevivió al tsunami y a los ataques de tiburones, y al final demostró que la maldad humana es mucho más peligrosa que cualquier monstruo.