Laura Esquivel se casó con Manuel Camargo por amor, a pesar de que él no tenía vivienda ni ahorros. Su madre Valeria Esquivel le compró una casa como bien premarital y le insistió en que mantuviera en secreto esa propiedad. Cuando Laura quedó embarazada, sus suegros la presionaron para que les cediera la casa. Al negarse, Laura decidió divorciarse con firmeza y echó a todos sus parientes políticos de la vivienda. Después vivió feliz junto a su madre y su hija en esa casa.