Blanca Salvatierra renace como princesa mayor. Al despertar, su consorte y una criada usan la prueba de la sangre para acusar falsamente a su hija adoptiva. Ella desenmascara la trampa, revela que Malena Zamora es bastarda, castiga a los malvados con el poder imperial, consigue un buen esposo para su hija y recupera el mando como princesa.