Selena y Roberto se casan por conveniencia. Poco a poco, nace el amor. Pero la llegada de Samanta, idéntica al primer amor de él, lo cambia todo. Roberto la protege una y otra vez, traspasando todos los límites de Selena. Harta, ella decide divorciarse y tener a su hijo sola. Cuando Roberto despierta y la busca… Selena ya ha encontrado la felicidad en otros brazos. Él se queda con el peor de los castigos: el arrepentimiento eterno.