Liam se mudó a la mansión de su nueva familia buscando un hogar. Encontró a Silas, un hermanastro peligroso que lo trató como presa. Silas jugó con él hasta que una noche, asesinos armados entraron. Silas mostró sus colmillos, se convirtió en un monstruo y salvó a Liam. Resultó que su arrogante hermanastro era un vampiro sediento de su sangre.