Una caída de ladrillos hizo que Jesse y el despiadado jefe de la mafia, Enzo, intercambiaran cuerpos. Jesse tuvo que actuar como el hombre más temido de la ciudad, mientras Enzo quedó atrapado en su frágil cuerpo. Forzados a compartir cama, guerra y un beso demasiado peligroso, Jesse descubrió que era el punto débil de Enzo. El jefe lo arriesgaría todo por protegerlo. Ahora la pregunta es: ¿realmente necesitan volver a sus cuerpos?